Futuro: Cuatro gallineros para un solo gallo
Publicado por Artemio Estrella on Febrero 19, 2007
Contestación a La Lupa: Futuro: Cuatro gallineros para un solo gallo
Su LUPA 195 tiene bastante información valiosa. A veces no hay ni a quién creerle, por un lado están los que pronostican la caída del “imperio”, muy pocos son los que hablan de un EEUU que va a seguir jalando al mundo. Sea lo que sea, EEUU tiene la sartén por el mango y los que intentan tomar la sartén por otro lado, salen chamuscados. Los pronósticos catastróficos no hacen mella sobre los buscadores de mejores oportunidades: sean indios informáticos, ingenieros japoneses, estudiantes chinos o lava platos mexicanos. Los mejores talentos del mundo se siguen subiendo a la locomotora americana.
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Mientras nuestros políticos nunca se pusieron a modo para que México se volviera un país de maquila -¿cómo vamos a permitir que nuestros mexicanos trabajen de obreros?-, ¡otros países se están volviendo potencias económicas gracias a ello! Un amigo mío se fue a trabajar a una empresa inglesa. Ahora tiene la oportunidad de compartir ideas con orientales, indios, africanos, americanos. Los africanos y los afro-americanos, cuenta mi amigo, piensan que los gobiernos deben invertir para elevar el nivel de vida de sus ciudadanos; los orientales y los indios, dicen que en gran medida sus padres sacrificaron su propio bienestar, para dar bienestar a la siguiente generación. Cosa interesante, los indios y orientales, dice mi amigo, ahorran y parte de sus ahorros los invierten en mecanismos de alto riesgo. Si México se hubiese convertido hace 20 años en un país de maquila (como China), los jóvenes de hoy serían los ingenieros e inversionistas que mejoraran los procesos de dichas maquilas, haciendo un México cada vez más competitivo.
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A veces no nos cae el veinte y no nos damos cuenta de nuestra posición en el mundo. Hace unos días mi hijo de apenas siete años me dijo una verdad arrolladora, se acercó a mí y me preguntó “papá ¿todos los juguetes los hacen en China?”, yo le pregunté que por qué decía eso, y el contestó “¡pues todos mis juguetes dicen made in China!”. De hecho se volvió un juego entre mi hijo y mi niña de cuatro años, para ver quién encontraba un juguete que no dijera made in China. Podríamos esperar –con envidia– que el “imperio” caiga y nos aplaste con su caída o podríamos engancharnos a la locomotora y hacer nuestro colchón, en dado caso de un colapso, el colchón nos amortiguaría un poco.
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Una película que deja a la espectativa sobre confiar o no confiar en nuestras autoridades; cuando desde el blanco de la justicia, hasta el negro de la criminalidad, existen grises matices que abarcan todo el espectro. Martin Scorsese, genialmente, lleva al espectador hacía una búsqueda de la identidad, tal vez, imposible de encontrar.
No he leído la novela de Patrick Süskind, pero la película ya la vi y está altamente recomendable. Trata de un joven con un sentido del olfato sumamente desarrollado, que se lanza a la búsqueda de una identidad y de la aceptación social, sin importar los medios para conseguir su objetivo.
Me pareció una historia contada muy lineal, sin embargo me gustó como Mel Gibson interpretó a la sociedad Maya. De ninguna manera creo que Apocalypto se trate de un documental o un hecho histórico, pero si me da otra perspectiva sobre como hay que ver a las sociedades antiguas.